Paddle surf con perro con las tablas de Kayaks Online

Si algo hemos descubierto este verano, es la maravilla que supone hacer paddle surf con perro

Si, las redes se han llenado de vídeos de perros treméndamente intrépidos haciendo piruetas sobre una tabla de Paddle surf. Pero nosotros hemos descubierto que al margen de eso y puntualizando lo que contamos ahora, sobre todo constituye una herramienta súper útil y esta entrada os va hacer entender por qué.

Y no, no hay que llevar el perro a todo lo que hagamos

En algunos momentos hemos llegado a la conclusión de que nos equivocamos tratando de llevar a Jade a todas las actividades y lo que creemos que es una diversión porque para nosotros lo es, se convierte en una situación estresante y difícil de entender sostenida en el tiempo. Hay que partir de ese razonamiento y valorar si realmente merece la pena hacer esto con nuestro perro.

En nuestro caso partimos de un problema muy grave de miedos con Jade, nuestro pastor suizo es tremendamente estable y bueno hasta que algo le detona y no hay marcha atrás. En particular en las actividades acuáticas le supone un tremendo problema que la gente salte desde las rocas. El sonido de las caídas a bomba la desborda y entra en modo pánico.

Nosotros, conocedores de los miedos de Jade y de sus anchas caderas llenas de salsa no veíamos muy factible emplear una tabla con ella.

¿Por qué para nosotros nos parece súper útil hacer Paddle Surf con nuestro perro?

Porque no se puede ir a casi ninguna playa con perros. Nos limitan y restringen el acceso a casi todas partes. Y aquí es donde se convierte en un elemento mágico en destinos de calas. Este verano hemos estado en pleno agosto en el Algarve y hemos embarcado en playas en las que no podríamos quedarnos y después de remar unos cientos de metros hemos alcanzado rincones y calas maravillosas en las que hemos pasado el día tranquilos.

Y estamos hablando de un perro de más de 35 kg. Con perros medianos y pequeños se convierte en un barco enorme de transporte fácil. En una tabla pueden ir perfectamente dos personas y un perro pequeño.

La tabla de Paddle Surf de Kayaks Online 11’6»

Tabla Fresh Kayaks Online

Hemos utilizado las tablas de paddle surf de Kayaks Online. Creemos que tienen muchos puntos a favor y nos han parecido una pasada.

En primer lugar por lo que tiene el kit.

  • Cuenta con remo de paddle pero también tiene la opción de tener pala en los dos extremos y hacerlo en modo piragua
  • Incorpora 3 quillas. Hemos visto este verano muchas tablas y casi todas traen únicamente una. Teniendo 3 se convierte en más estable en la trayectoria.
  • Incluye un asiento para ir en un formato tipo piragua.
  • Trae una bolsa estanca y otra para el móvil.

En segundo lugar las dimensiones, que plegada es muy razonable de transportar en la mochila y en el maletero pero en el momento de inflarla es ENORME y lo suficientemente ancha para navegar con perro.

Y en tercer lugar por los diseños y colores. Los tonos pasteles son una pasada en el agua.

¿Y cómo adaptar al perro a estar en la tabla de Paddle Surf?

Os vamos a contar nuestra experiencia por si sirve de ayuda a la hora de introducir a un perro a subir a la tabla de Paddle surf.

1. Aprender a navegar solos.

Creemos que es fundamental estrenarlas sin nuestro perro. Ese día podemos estar muy nerviosos, no tener claro cómo de estable va a ser, improvisar todo y cometer errores. Los perros notan todas nuestras energías y si detectan que dudamos o tenemos miedo se lo vamos a transmitir. Nosotros nos fuimos a un embalse a probarlas sin Jade.

Y nos vino genial porque aprendimos muchas cosas, entre otras que no la habíamos inflado lo suficiente aunque aparentemente estuviera muy rígida. Si no tiene la presión por encima de 10 psi (marca inflados entre 12 y 14) cuando se camina sobre ella no es lo suficientemente rígida y te obliga a trabajar mucho el equilibrio. Al inflarla más el cambio fue radical.

2. Normalizar la existencia de la tabla

Si tenéis opción de inflarla y no usarla puede ser muy interesante quedarnos un rato sentados en ella. Hacer subir y bajar o tumbarse sobre ella con algún premio. Normalizar su existencia y que no sea objeto de espectación sino un elemento convencional que se va a usar. Que se tenga que subir como si fuera un banco en un parque, no como esperando que suceda algo.

En el momento en el que interactúe positivamente con la tabla, se suba o permanezca en ella intentamos valorarlo sin excitación y sin montar una fiesta. Recompensas sencillas que no la detonen ni la exciten más.

3. Ser muy pacientes

No olvidéis el punto de partida. La necesidad o no de exponerles a este medio y la necesidad de asimilar estar rodeados de agua en un medio lleno de estímulos pero con nula capacidad de movimiento.

El día que queráis usar la tabla el objetivo no puede ser alcanzar un lugar, quizás no salgáis de la playa en la que embarquéis. No pasa nada. No puede asociar la actividad a ver que se le regaña por no hacer lo que esperamos.

Si se supera este tramo inicial la recompensa va a ser brutal porque realmente pueden llegar a ir muy tranquilos.

4. Llevar un arnés y/o chaleco.

Jade es una perra súper acuática, nada mejor que nosotros pero vemos útil el chaleco por tener un punto de sujeción y enganche como un arnés. En el caso de que se tire al agua o se caiga, o simplemente trate de hacerlo nos permitirá sujetarla y levantarla de nuevo a la embarcación.

Nosotros hemos atado el cable que va al tobillo en la tabla a su arnés, de manera que si se tira al agua y empieza a nadar nos llevará de remolque e iremos si o sí en su dirección.

5. Iniciar la actividad en un embalse o lugar sin oleaje

Es muy importante que las primeras entradas y subidas a la tabla sean en un medio lo más somero posible. Si sube a la tabla y ve que no sucede nada porque apenas se mueve aceptará posibles movimientos más adelante. Pero si en la primera subida estamos nervisoos porque de no hacerlo en el momento concreto la siguiente ola puede volcarnos nos generará mucho estrés.

6. Valorar las opciones y acciones si se cae al agua previamente.

Se puede dar el caso en el que en algún momento se tire o se caiga de la tabla. Deberíamos saber de antemano qué hacer o cómo reaccionar en esos casos antes de que sucedan. Si nos ponemos muy nerviosos podemos incluso caernos detrás y perder el control de la situación. En nuestro caso hemos experimentado que se baje estando cerca de la orilla y nos ha permitido decidir desde la calma dejarla nadar a ella sola a la orilla y volver a empezar desde allí o decidir subirla de manera controlada viendo el contrapeso que hay que hacer con el cuerpo.

7. Disfrutar de pequeñas etapas y hacer paradas.

En nuestro caso Jade ha disfrutado en cada etapa de tabla de un rato de juegos en la orilla al desembarcar. Hacer pequeñas paradas y tener recompensas hará que tenga ganas de volver a subir al siguiente punto.

8. Saber cuándo parar

Los perros no nos hablan, y si se marea podemos tardar en darnos cuenta hasta que vomita o notemos la cara desencajada. Si el mar está revuelto o no lo vemos seguro es mejor no hacer la actvidiad ese día. Recordemos que el resultado de ese día puede marcar sus ganas de hacerlo de nuevo o no en la siguiente ocasión.

¿Queréis que os contemos en otra entrada las calas que recorrimos con la tabla de paddle surf en Portugal mientras recorrimos el Algarve?

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